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jueves, 24 de abril de 2014

Review Glee: Opening Night



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Los nervios de una noche de estreno sólo pueden entenderlos los que se han subido a un escenario y han esperado detrás del telón junto a sus compañeros de reparto. Algunos se atreven a mirar por una rendija de la tela y otros vas escuchando como se llena el teatro poco a poco, escuchando las voces de los espectadores que van sentándose. La sala va quedándose en silencio, las luces se apagan. El corazón late a mil por hora, la garganta se queda seca y las palabras no salen de la boca. Pero sube el telón, los focos te ciegan y el nerviosismo desaparece. Clavas la noche del estreno y todas las demás noches de actuación. Y eso, amigos, es lo que Rachel Berry ha hecho en su Opening Night.
Bravo. Es todo lo que tengo que decir tras ver el episodio de esta semana. Siempre se puede mejorar pero este 5×17 es de diez. Fantástica la manera en que han conseguido devolvernos el espíritu original de Glee al inicio, con la actuación de Lovefool. La series nació como una comedia algo extraña y eso es lo que nos ha ofrecido la Rachel Berry de los inicios, con su jersey de renos y sus antiguos compañeros de instituto. Genial ver a Karosfky de nuevo y al chico judío que iba con la cámara a todos lados y de cuyo nombre no logro acordarme. Perfecta Sue Sylvester en su papel de profesora cabr*na, al igual que Becky dándole apoyo. Impagables los demás del Glee Club haciéndole los coros a Rachel con esos patéticos movimientos, y los de la propia Rachel tampoco se quedan cortos. En una palabra (y con perdón): Descojonante.
No ha sido la única vez que me he reído a lo largo del episodio. El momento “¡Adulterio!” de Sue al ver la cama de matrimonio que tenía que compartir con Will, las caras de perplejidad de los chicos al ver entrar a Sue en el apartamento. Y sí, las cosas podía ponerse todavía mejor con Santana bajándose del taxi, en lo que pretendía ser una llegada a New York por todo lo alto, pero interrumpida por una paloma asesina. La risión.
Pero no todo ha sido comedia, este episodio ha tenido de todo. Hemos tenido emoción cuando Rachel se ha acordado de Finn, colgante al cuello, en la actuación de “Who are you now”, dónde ha terminado llorando y ha hecho llorar al público, incluyendo al crítico del New York Times.
Emoción también cuando Emma (que no la hemos visto) ha roto aguas y Will ha tenido que marcharse sin poder ver a Rachel actuar. Qué lastima que no haya podido ver la obra, pero su cara de satisfacción y orgullo al ver su alumna convertida en estrella han bastado para que míster Schuester sea completamente feliz. Aunque también ha ayudado el tener a su hijo Daniel por fin.
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Sue Sylvester también ha tenido su trama. Una amorosa, en la que no estamos acostumbrados a verla en absoluto. Me ha chocado verla besar y bailar con su enamorado y no creo que tengan demasiada química pero la historia ha sido muy divertida. Ver como los dos coincidían en el odio a la música y se metían con la pobre Rachel me ha hecho enfadar y reír a partes iguales.
Y es que Sue ha estado con el modo evil bitch activado todo el episodio. Hasta el último momento ha hecho sufrir a Rachel, con espantada en su cara en mitad de la canción incluida. Sabía que esta mujer no tenía escrúpulos pero en este episodio me ha vuelto a sorprender.
Eso sí, ha sido un completo acierto llevar las tramas de Sue contra el Glee Club del McKinley a New York. En el instituto el odio lo cobraba por los pasillos a empujones. En Nueva York, lo hace levantándose de la butaca y saliendo del teatro e invadiendo el piso de los chicos, haciendo uso de batas, camas, sofas, etc, etc.
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Esto, señores, este es el camino por donde debe ir la serie. Conservar el espíritu de Glee de las primeras temporadas, que hizo que nos engancháramos, y llevarlo a Nueva York, a un ambiente más maduro y con historias más adultas.
Este Opening Night es el ejemplo perfecto de esto.
Si es que el episodio ha estado lleno de momentazos. Rachel sin hablar para cuidar su voz y Tina acordándose de aquel capitulazo “Laringitis” de la primera temporada. Después, la asiática no se ha cortado un pelo y ha comenzado a contar a Rachel lo que los blogs escriben sobre ella y preguntando donde están los demás Puck, Quinn y Artie haciendo que la señorita Berry enloqueciera. Normal que la pobre acabara como una histérica leyendo en internet y periódicos todas las críticas hacia ella.
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Grande el momento en que Santana anima a Rachel, enorme el momento en que Berry le canta las cuarenta a Sue Sylvester. Por fin, después de casi cinco años, Rachel se ha atrevido a enfrentarse a su profesora por todo el daño que le ha hecho en sus días de instituto. La verdad es que Sylvester se lo merecía, sabotear la noche de estreno para encima adueñarse del piso.
De la actuación de Rachel como Fanny Brice no se puede decir nada más que esta chica eleva las canciones que canta a otro nivel. Todo lo que toca lo mejora, ya sea una canción de Broadway o un temazo disco.
Porque no todo ha sido Broadway en esta “Noche de estreno”, también hemos tenido la escena en la discoteca en la que Rachel ha cantando “Pumpin Blood” y divirtiéndose con sus amigos como nunca. Y haciendo que el espectador se lo pasara en grande también.
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En un, un episodio prácticamente perfecto. Con dosis de humor, de emoción y de Rachel Berry. Con canciones espectaculares, ya sean de Broadway o pop, con tramas entretenidas. En definitiva, un episodio con aroma al Glee original mezclado con el nuevo Glee. La combinación perfecta.

martes, 18 de diciembre de 2012

Review Glee Especial Navidad 4x10: "Glee, actually"


Este capítulo de Glee navideño ha sido diferente a todos los que habíamos visto hasta ahora. El episodio se ha dividido en cinco historias al estilo de la película Love Actually, como ya decía la entrenadora Sue Sylvester mientras escribía su diario.

El protagonista de la primera historia ha sido Artie, quien ha sufrido una dura caída después de escurrirse con su silla de ruedas. El chico se siente muy desgraciado por tener que estar continuamente atrapado en esa silla. Me encanta Glee cuando trata temas como estos, es lo que de verdad engancha al espectador a esta serie.

Ha sido genial ver de nuevo a Rory, el estudiante irlandés que estuvo en el Glee Club durante algunos episodios y también a la ex mujer de Will, de cuyo nombre no quiero acordarme y que hizo un favor a la serie marchándose. Aunque no me importaría verla en algún capítulo que otro. Pero muy de vez en cuando.

Rory hace de angel de la guarda navideño de Artie, y al estilo de "Cuento de Navidad" de Charles Dickens le muestra lo que hubiera pasado si no hubiera tenido su silla de ruedas: no habría Glee Club y la mayoría de sus miembros irían por ahí haciendo bullying a chicos como Kurt.

Hemos tenido muchos guiños a momentos pasados de la serie, como el tartamudeo de Tina o el tiempo que estuvo Quinn en una silla de ruedas. Estos detalles han hecho más grande el capítulo. Y debo decir que Artie ha resultado ser el que mejor canta en español de todo el Glee Club con ese "Feliz Navidad".

La segunda historia ha tenido poca chicha la verdad. El protagonista ha sido Kurt y ha recibido la visita de su padre, que le cuenta que tiene cáncer de próstata (a este pobre hombre le ha pasado de todo en la serie). Y le trae como regalo a Blaine, con quien se va a patinar dando la excusa perfecta para una cancioncita navideña. He de decir que Kurt es que el que menos me gusta cantando de toda la serie, una voz demasiado aguda para mi gusto. Con esta historia la trama avanza un poquito y nos enteramos de que Blaine va a intentar entrar en NYADA, cosa que a Kurt le parece bien. Veremos que tal hace la audición.

La tercera historia ha estado dominada por los hermanos Puckerman, quienes han aprovechado para echarse un villancico judío mientras paseaban por los estudios de Hollywood. Jake descubre que su hermano no está triunfando en Los Angeles como pretende hacerle creer, así que vuelven a Lima y consiguen que sus respectivas madres (ellos son hermanos de padre) tengan un acercamiento y los cuatro pueden pasar la Navidad en familia. (Me ha encantado ver que la madre de Jake estaba interpretada por la misma actriz que hacía de Charlie en Friends, quien estuvo saliendo con Ross y con Joey durante varios capítulos). Vale, lapsus de Friends aparte, Puck decide volver a Ohio, así que seguro que lo vemos más a menudo por el McKinley acompañando a su hermano pequeño.

Me declaro fan absoluto de la pareja Sam-Brittany, protagonistas de la cuarta historia. Ya decía yo que estos dos iban a darnos grandísimos momentos, y es que no sé con quién me he reído más, con Brittany repartiendo regalos carísimos por el instituto o con Sam explicando fervientemente el fin del mundo según los Mayas. Pero la locura de esta pareja no ha quedado ahí, ¡Se han casado! Bueno, una boda en un gimnasio lleno y con la entrenadora Beiste como maestra de ceremonias estaba claro que no iba a ser válido, pero estos dos han demostrado que son una pareja especial en todos los sentidos. Por cierto, gran actuación la de Sam con "Jingle Bell Rocks", una de mis canciones navideñas favoritas.


La gran Sue Sylvester ha sido la protagonista de la quinta historia. Me encanta cuando le dan esos ataques de ira y se pone a insultar sin control, pero creo que me gusta aún más cuando se pone tierna y tiene detalles como los que ha tenido en este capítulo. Con la ayuda de Becky ha decidido hacer de Amigo invisible a lo grande para Marley y su madre, quienes no pasan por un buen momento económico ahora que tienen que pagar a un médico para que atienda los desordenes alimenticios de la joven. Ha sido un historia que no ha necesitado muchos minutos para emocionarnos, y fantástica la interpretación de Marley de "The First Noel" a capella.


Y como no podía ser de otra forma, este episodio de Navidad ha acabado con una canción de todo el Glee Club bajo la nieve, tal como se esperaba Sue. En general no han avanzado mucho las tramas pero no ha sido un mal capítulo. He echado de menos a Rachel, aunque es cierto que ya tuvo sus momentazos en el capítulo anterior con canción de Navidad incluida, así que tampoco hay que abusar.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Esto es lo que te perdiste en Glee...



Que grande está siendo esta cuarta temporada de Glee, o al menos lo que llevamos de ella. Si tuviéramos que ponerle nota a esta primera tanda de episodios no bajaría del notable alto. Y es que Ryan Murphy parece haber dado en el clavo a la hora de afrontar esta temporada en lo que a tramas y personajes se refiere.

Por un lado tenemos al antiguo Glee Club al completo repartido por toda la geografía norteamericana. Algunos como Quinn o Santana en sus respectivas universidades y con un futuro en mente y otros con un futuro no tan claro, véase Finn o Puck (en serio, ¿este chico a qué se dedica?, tan pronto lo vemos haciéndose fotos con turistas en mitad de la calle, como que lo vemos dando consejos a su medio hermano en su antiguo instituto).

Por otro lado, tenemos a las nuevas adquisiciones del Glee Club que se unen a los veteranos que aún no se han graduado. Este es uno de los grandes aciertos de la temporada. Podemos seguir disfrutando de nuestros chicos de toda la vida y también podemos seguir a los nuevos en sus andanzas por el Mckinley. Y es que estos novatos han llegado pisando fuerte. ¿A quién no le ha enternecido Marley con su ropa de imitación o teniendo que aguantar las burlas que le hacen a su madre? ¿Quién no ha sentido deseos de estrangular a Kitty (a.k.a Quinn 2.0) cuando ha engañado a Marley para que se provocara el vómito con unas tretas dignas de la evil b*tch más grande? Y tenemos también a Jake, humillado por ser medio blanco medio negro y a Ryder con su dislexia.
El caso es que estos novatos no dejan indiferente a nadie. Los amas o los odias pero ya se han hecho un hueco en Glee.

Y por otro lado, por supuesto, tenemos a la gran Rachel Berry acompañada por Kurt Hummel en su nueva vida en la gran manzana. Esta especie de mini spin off dentro de la serie es otra baza a favor de la cuarta temporada. La serie ha crecido, ha madurado con estas tramas en Nueva York. Aquí tenemos a las dos geniales actrices Kate Hudson y Sarah Jessica Parker, que le dan caché a Glee y ambas con personajes interesantes (algo más interesante Cassandra July que el personaje de SJP todo hay que decirlo, pero seguro que iremos conociendo más de esta diseñadora de Vogue).



Pues bien, y ¿qué ha pasado hasta ahora? Vayamos por partes. Al principio de temporada Rachel se sentía muy sola en Nueva York, debido en gran parte a que su nueva profesora era una mala pécora, aunque tampoco podía quejarse porque había conocido a Brody, un alumno mayor de NYADA, que podría decirse que es Mister Perfect, porque es guapo, canta, baila, hace flexiones y muchas cosas más. El caso es que para alegría de Rachel, Kurt finalmente decide ir a Nueva York para buscarse un futuro y se van a vivir juntos. A estos dos les ha ido realmente bien allí, ya que ella ha terminado ganando un premio en NYADA que no se había llevado ningún novato en siete años; y él trabaja en Vogue.com y lo han acabado admitiendo también en la New York Academy of Arts.

Mientras en Ohio, Finn, quien abandonó el ejército, no sabía que iba a ser de su vida hasta que se hizo cargo del Glee Club con el modo Mister Schuster 2.0 encendido. Por desgracia para Finn, el Glee Club ha caído en los Sectionals, cosa que no había pasado en toda la historia de la serie. Mal comienzo para Finn como nuevo mentor del Club, iremos viendo que pasa.
También en Ohio, los novatos han sufrido sus idas y venidas amorosas. Tenemos el triángulo Jake-Marley-Ryder aunque parece que Jake ha terminado decidiéndose por Marley, en esta serie nunca se sabe. También hemos tenido esa lucha entre Jake y Ryder por Marley, en la que los dos chicos han acabado siendo amigos y en lo que queda de temporada todavía puede pasar cualquier cosa con ellos.

Aunque también los veteranos de la serie han tenido sus tramas amorosas. Todos recordamos ese capitulazo The Break up donde las grandes parejas de la serie rompen o al menos dejan la incertidumbre de que va a pasar con su relación. Por ahora Will y Emma se han arreglado, pero los demás no parece que vayan por tan buen camino, a excepción de Kurt y Blaine que tuvieron un acercamiento en los últimos capítulos. Lo de Rachel y Finn parece no tener solución por ahora ya que Finn dejó bastante claras sus intenciones y ella está más interesada ahora en Brody, a pesar de lo que hizo con la profesora Cassandra (¡Cómo pudiste!). Por su parte la pareja Santana-Brittany tampoco pasa por su mejor momento, ya que Santana decidió dejarlo con Brittany y ella no ha tardado en caer en brazos de ¡Oh sorpresa! ¡Sam Evans! Esta pareja puede darnos muchos buenos momentos, veremos que va pasando.

¡Y esto es todo lo que te perdiste en Glee! Sé que me dejo muuuchas cosas sin comentar y hay personajes que ni siquiera he mencionado. Pero podré profundizar más en cada trama y personaje en las próximas reviews propias de cada episodio.