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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Crítica de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos



Peter Jackson nos invitaba a volver a la Tierra Media una última vez. #OneLastTime ha sido el slogan de la campaña publicitaria de la película. Y es que con este sexto filme basado en el mundo de Tolkien se cierra un ciclo de fantasía y aventuras que comenzó con La Comunidad del Anillo allá por 2001.

Esta tercera parte de El Hobbit ha sido una despedida un tanto agridulce. La Batalla de los Cinco Ejérictos es un filme bastante flojo en el que el argumento no da más de sí y por lo tanto sólo nos queda batalla, guerra, pelea, batalla, orcos, batalla y así durante más de dos horas.

No obstante, es una película bastante entretenida que comienza con mucha fuerza, con el dragón Smaug en su máximo esplendor y con una secuencia de acción trepidante.
Después de esto, el ritmo de la historia se ralentiza y se van sucediendo escenas con diálogos vacíos y desfiles de orcos, elfos y enanos por doquier.

Es lo que tiene hacer tres películas de una novela de fantasía que no llega a las 200 páginas.
El Hobbit es un libro muy entretenido y de fácil lectura, algo de lo que se resiente la trilogía de El Señor de los Anillos, unas novelas de ritmo más denso, pero que han tenido una adaptación perfecta al cine, cosa que no ha sucedido con El Hobbit.

Por supuesto, en La Batalla de los Cinco Ejércitos también hay escenas magistrales que indican que detrás de todo esto sigue habiendo un director tan bueno como lo es Peter Jackson. Aunque también es cierto que hay escenas en la que Jackson ha hecho lo que le ha dado la real gana, anteponiendo el humor a la credibilidad.
Aun así, se lo perdonamos. Está claro que con la trilogía de El Señor de los Anillos puso cuerpo y alma para llevarlas adelante y vaya que si lo consiguió: El Retorno del Rey es la película con más Oscars de la Historia junto a Titanic y Ben Hur y las tres películas juntas hacen de esta trilogía la más premiada de la Historia del Cine con una diferencia abismal.
Por eso, con esta trilogía de El Hobbit, se ha permitido el lujo de soltarse y hacer la película que le ha apetecido hacer. Sin olvidar por supuesto al espectador. Aun siendo más flojos estos tres últimos filmes no dejan de ser un espectáculo visual bastante entretenido.



En cuanto al tema del 3D HFR hay pros y contras. La sensación que tenía al estar viendo la película en este sistema es que la imagen iba en ocasiones demasiado rápido. Al estar rodada en 48 fps en lugar de 24, parece que va todo a cámara rápida, aunque esto sucede sólo en algunas escenas.

También es cierto que la imagen pierde esa "textura" de cine a la que estamos acostumbrados, cambiándola por una imagen más parecida a la televisión.
Sin embargo hay escenas de acción realmente espectaculares. La secuencia inicial con el dragón Smaug arrasando todo a su paso corta la respiración y cierta escena hacia el final de la película que tiene lugar en una zona helada es magistral también.

Además, este sistema tiene la ventaja de que el ojo se cansa menos, la imagen se ve más nítida y no acabas con dolor de cabeza después de dos horas y media con las gafas puestas. Por supuesto, el sistema tiene que mejorarse pero creo que están yendo por el buen camino.
Otro tema sería hablar del precio de la entrada para ver una película en 3D. Yo he tenido la suerte de ver La Batalla de los Cinco Ejércitos en Reino Unido y me ha salido la fiesta por tan sólo 4 libras con gafas incluidas. En este aspecto deberían aprender en España, donde las entradas rondan los 11 o 12 euros.

En definitiva,y volviendo al tema, El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos es un final algo flojo de una trilogía que no ha estado a la altura de El Señor de los Anillos, pero que siguen siendo películas entretenidas y espectaculares. Atrás quedan personajes, historias, escenas, frases y paisajes que ya están en nuestro recuerdo para siempre y que hacen de estas películas y de Peter Jackson un referente esencial en la Historia del Cine.


sábado, 14 de diciembre de 2013

Crítica de El Hobbit: La Desolación de Smaug



 El Hobbit: Un viaje inesperado supuso una vuelta a la Tierra Media, volvimos a ver a viejos conocidos y a nuevos personajes. Fue una película buena aunque adolecía de partes lentas en las que la acción quedaba estacanda, lo que provocaba cierto aburrimiento en el espectador. 

Un año después llega El Hobbit: La desolación de Smaug, segunda parte de esta nueva trilogía y que supera con creces a su predecesora.

Tremendamente entretenida, La Desolación de Smaug es una película de género fantástico llena de acción. La historia continúa donde la dejamos, con nuestro grupo de enanos, un hobbit y un mago.

Esta vez tenemos dos líneas argumentales diferentes. Gandalf se separa del grupo para investigar el misterio del Nigromante por su cuenta, mientras que los demás continúan su camino hacia la Montaña Solitaria para enfrentarse a Smaug.

La trama de Gandalf ha tenido pocas, pero muy interesantes pinceladas. Esta claro que el Nigromante tendrá su verdadero protagonismo en la tercera parte, y mucho, porque lo se está preparando para el capítulo final va a ser de infarto.




El gran acierto de La Desolación de Smaug es que mantiene un buen ritmo durante sus casi tres horas de duración, algo terriblemente dificil. Mantener al espectador interesado durante tanto tiempo es prácticamente imposible hoy en día.

Sin embargo, el film sabe equilibrar altos y bajos para que el ritmo de acción no decaiga. Obviamente hay partes mas tranquilas, pues sin bajos no puede haber altos, pero estas partes con menos acción son realmente interesantes debido a que aportan mucha información sobre la historia y hacia donde nos dirigimos, sobre todo de cara a la película final.

Tenemos secuencias impresionantes, como la huida de los enanos en los barriles o la de las arañas en el bosque. Llenas de acción que dejan sin respiración al espectador.




Pero el climax llega con Smaug, el dragón que arrebató el hogar a los enanos y que guarda un enorme tesoro en la Montaña Solitaria.

Unos increíbles efectos especiales dan vida al verdadero protagonista de la película. No es un simple dragón que escupe fuego, sino que tiene su psicología interna, sus sentimientos y que piensa y actúa en consecuencia.

Calculador, inteligente y lleno de rencor hacia los enanos, este dragón consigue que el final de la película sea un frenesí constante.

En general, los actores están más que correctos en sus papeles, en concreto las nuevas incorporaciones son realmentes buenas y aportan frescura a la película. 
Además de la vuelta de Legolas, que sigue en forma como siempre,  tenemos a Evangeline Lilly (Perdidos), que da vida a la elfa Tauriel, a Bardo (Luke Evans) y al rey elfo (Lee Pace).
Este último no cuenta con un gran papel pero sabe encarnar a un elfo que no todo es bondad en él, tiene un punto de malicia que Lee Pace interpreta a la perfección.
Tauriel trae la acción a la película, un fichaje que encaja bien en la Tierra Media y que todavía tiene mucho que decir en la tercera película. Aunque ya en esta la hemos visto actuar y un diez para Evangeline.
Luke Evans no se queda atrás, encarna a Bardo, que tiene un debate interno, una responsabilidad: cuidar de su familia sin la ayuda de su esposa y un peso sobre los hombros: disparar al dragón Smaug. Esto es algo que Bardo no quiere en el fondo, no busca meterse en problemas ni despertar la ira del dragón, pero sabe que tendrá que hacerlo tarde o temprano.




Además de estos personajes, Nueva Zelanda es otro gran protagonista de la película. Los paisajes son verdaderas maravillas para la vista. No podría haber lugar mejor para rodar estas películas.

En definitiva, La Desolación de Smaug es una gran película, muy entretenida, con grandes dosis de acción. Mejora con creces a "Un viaje inesperado" y sienta las bases, colocando todas las fichas en su sitio para la jugada final. La tercera película, "Partida y regreso" va a ser de infarto. Esperamos con ansia.



viernes, 14 de diciembre de 2012

Crítica de El Hobbit: Un viaje inesperado


El Hobbit: De vuelta a la Tierra Media


A la hora de sentarse a ver El Hobbit: Un viaje inesperado, o a la hora de escribir sobre la película, hay que tener en cuenta el libro de donde parte el largometraje. Antes que un filme, El Hobbit es una novela de fantasía, a partir de la cual Peter Jackson ha creado una historia cinematográfica.

Por ello, antes que nada debemos tener presente que el libro de El Hobbit es la antesala de la trilogía de El Señor de Los Anillos. El Hobbit es el aperitivo, lo que nos prepara para lo que viene después, lo que nos sitúa en la Tierra Media y nos permite echar un primer vistazo a los personajes clave de la historia central que llegará posteriormente con El Señor de Los Anillos.

J.R.R Tolkien va de menos a más, empieza por lo pequeño y acaba en lo grande. Peter Jackson sin embargo ha hecho todo lo contrario. Primero nos ha contado la gran historia, el plato principal y después nos ha ofrecido el aperitivo. El Hobbit es un relato más pequeño que El Señor de Los Anillos, lo que cuenta es la aventura de el mago Gandalf con un grupo de enanos, a los que se suma un hobbit que será clave en el desarrollo de lo que después vendrá.

A todo esto hay que sumar una gran diferencia: El Hobbit es sólo un libro no muy largo y pretenden hacer de él tres películas. La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey son libros largos y han hecho una película con cada uno de ellos. Al adaptar un libro largo a un sólo largometraje por fuerza tienes que elegir lo mejor, centrarte en lo importante y desechar lo peor. La trilogía cinematográfica de El Señor de Los Anillos es magistral porque reúne lo mejor y sólo lo mejor de los libros. 
Con El Hobbit no pasa lo mismo. Si quieres realizar tres películas con el material del libro (y tres películas largas) tienes que coger todo lo que aparece en la novela, además de incluir elementos nuevos cuando hiciera falta. Y cuando coges todo sin pararte a seleccionar no te queda un resultado tan brillante como si hubieras elegido lo mejor, lo esencial, lo importante de la historia.

No quiero decir que El Hobbit no sea brillante. Lo es, es una película entretenida, trepidante y espectacular. El problema es que venimos de ver El Retorno del Rey, obra maestra del cine que hizo Historia con 11 oscars que es mucho más entretenida, trepidante y espectacular. Ese es el problema, que ya nos hemos comido los tres platos principales y ahora el aperitivo nos sabe a poco. Normal.

Como resultado de todo esto tenemos ante nosotros una película irregular en su desarrollo, con muchos altibajos. Hay momentos divertidos, momentos aburridos y momentos sobrecogedores. Como resultado, la acción avanza a trompicones, como si no termináramos nunca de arrancar.

El largometraje empieza bien, con Bilbo contando la historia de los enanos, de cómo perdieron su hogar y su inmenso tesoro a manos del dragón Smaug. Pero de ahí pasamos la reunión de estos enanos en casa de Bilbo, una de las partes más aburridas de la película. Parece que nunca van a salir de casa del hobbit e iniciar de una vez la aventura, esta secuencia se alarga demasiado, con detalles que no son importantes para la historia como el saqueo de la despensa de Bilbo, la comida y los jueguecitos con la vajilla. Este es el problema de no seleccionar, si El Hobbit fuera una sola película, todo esto nos lo hubiéramos ahorrado y hubiéramos pasado al meollo del asunto, a lo importante. De esta manera la historia no pierde ritmo ni agilidad y mantiene en tensión al espectador.

Una vez que Gandalf, Bilbo y los enanos emprenden el camino la historia mejora pero continua con altibajos. De hecho Peter Jackson decide en un momento dado que uno de los enanos cuente la historia de Thorin Escudo de Roble para que el espectador, a modo de flashback, tenga la oportunidad de ver acción de batallas al estilo de El Señor de Los Anillos. 

Y es que la novela de El Hobbit no tiene grandes batallas como sí tiene la trilogía del Anillo, como ya he dicho es una historia más sencilla, una preparación para lo que vendrá después.
También otro de los problemas de El Hobbit: Un viaje inesperado es que es el inicio de una nueva trilogía. Tienen que presentar a los personajes, situar la acción, contar nuevas historias para que después todo esto culmine al final del relato. Lo más reciente que hemos visto ha sido el final apoteósico de El Retorno del Rey y ahora tenemos que volver a ver empezar otra historia. Un viaje inesperado es la presentación y Peter Jackson no puede quemar todos sus cartuchos en la primera película, tiene que guardarse ases bajo la manga para los dos largometrajes siguientes. Por ello nos deja con la miel en los labios y no nos deja saborear todo lo que tiene preparado. Paciencia pues.

Pero no todo es malo ni mucho menos, me he querido centrar en estos aspectos para que el lector comprenda que no está ante una continuación de la trilogía de El Señor de Los Anillos. Nos encontramos ante una historia nueva que se desarrolla en la misma Tierra Media con personajes nuevos y otros que ya conocemos.

Una historia que por supuesto tiene sus momentos brillantes como esos acertijos en la oscuridad entre Bilbo y un Gollum/Smeagol más bipolar que nunca. O esa reunión entre Elrond, Galadriel, Gandalf y Saruman. Genial verlos a los cuatro juntos sabiendo lo que va a pasar después.

En cuanto a los actores, los veteranos Cate Blanchet (Galadriel), Hugo Weaving (Elrond) y Christopher Lee (Saruman) están correctos en sus respectivos papeles. Mención especial a Elijah Wood, que siempre hace ilusión volver a ver a Frodo en pantalla y por supuesto Ian McKellen que sigue estando en su salsa interpretando al viejo Gandalf. En cuanto a las nuevas incorporaciones, a Martin Freeman no termino de verlo como Bilbo, no te atrapa como sí lo hacía Frodo. Aunque también hay que tener en cuenta que Frodo, con su lucha interna entre el bien y el mal es un personaje mucho más complejo que Bilbo, cuya única lucha es decidir si abandona o no su sillón. Me ha sorprendido Richard Armitage (Thorin) que interpreta a un enano diferente a los que estamos acostumbrados a ver, más sensato, más de usar la cabeza que sus compañeros .

En definitiva, El Hobbit: Un viaje inesperado es una gran película de fantasía, con momentos muy buenos y momentos no tan buenos. Un largometraje de presentación que nos ha dejado con muchas cosas en el tintero (el Nigromante, el Orco Pálido, esas arañas gigantes, el dragón Smaug, el anillo en el bolsillo de Bilbo). Es tanto lo que apenas nos han dejado ver que está claro que la auténtica aventura está por comenzar.